110 años del Congreso Feminista, igualdad que nos integra a todos.
Integrar a los hombres en esta causa no significa diluir la voz femenina, sino fortalecerla. La equidad implica reconocer que las diferencias biológicas no deben traducirse en desigualdades sociales.
Por Baby Bomers
Publicado en 15/01/2026 13:43
Ruido Rosa

Este 2026 se conmemoran 110 años del Primer Congreso Feminista de América Latina, celebrado en Yucatán en 1916. Aquel encuentro histórico reunió a mujeres que, en un contexto de profundas desigualdades, se atrevieron a cuestionar los roles impuestos y a exigir derechos que hoy consideramos básicos, acceso a la educación, participación política y reconocimiento social. Su legado sigue vigente y nos invita a reflexionar sobre el verdadero sentido de la lucha feminista. 

 

Es importante subrayar que esta lucha no debe confundirse con una confrontación contra el sexo opuesto. El feminismo, en su esencia, no busca dividir ni enfrentar, sino construir un espacio de igualdad y equidad en el que hombres y mujeres participen juntos. La historia demuestra que los avances más significativos se han logrado cuando la sociedad en su conjunto se involucra, entendiendo que la equidad beneficia a todos. 

 

La conmemoración del Congreso Feminista es también un recordatorio de que la igualdad no es una concesión, sino un derecho. En estos 110 años, las mujeres han conquistado espacios en la política, la ciencia, la cultura y la economía. Sin embargo, aún persisten brechas que requieren atención, violencia de género, desigualdad salarial y limitaciones en el acceso a oportunidades. Resolver estos problemas no es tarea exclusiva de las mujeres; es responsabilidad compartida de toda la sociedad. 

 

Integrar a los hombres en esta causa no significa diluir la voz femenina, sino fortalecerla. La equidad implica reconocer que las diferencias biológicas no deben traducirse en desigualdades sociales. La lucha feminista, bien entendida, es una lucha por la dignidad humana, por un mundo donde las oportunidades no dependan del género, sino del talento, la capacidad y el esfuerzo. 

 

A 110 años de aquel Congreso, el mensaje sigue siendo claro, la igualdad no es un privilegio ni una bandera de un solo sector, sino un compromiso colectivo. Recordar este aniversario es reconocer que la lucha continúa, pero también que su sentido es integrador. No se trata de mujeres contra hombres, sino de mujeres y hombres juntos, construyendo un futuro más justo. 

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