El nuevo tablero de tensión entre Estados Unidos y Latinoamérica en 2026.
Análisis Geopolítico
Por Omar Badillo
Publicado en 05/01/2026 11:20 • Actualizado 05/01/2026 11:32
Política

Al iniciar el 2026, la región latinoamericana se consolida como el principal escenario de una "Guerra Fría" moderna, donde la influencia de Washington se enfrenta a una fragmentación ideológica interna y a la creciente sombra de potencias extra-continentales. La relación bilateral de la Casa Blanca con los gigantes del sur —México, Argentina, Colombia y Chile— atraviesa un periodo de redefinición estratégica marcado por la seguridad, los recursos energéticos y la soberanía comercial.

México: La interdependencia bajo presión

Como el principal socio comercial de Estados Unidos, México se mantiene en el epicentro de la agenda de Washington. La administración de Claudia Sheinbaum navega en una dualidad compleja: mientras el Nearshoring fortalece los lazos industriales bajo el T-MEC, las presiones políticas sobre el control fronterizo y el combate al tráfico de sustancias sintéticas tensan la cuerda diplomática. Para Washington, México es hoy tanto su mayor aliado económico como su mayor desafío de seguridad interna, obligando a una negociación constante que oscila entre la cooperación y la amenaza de aranceles.

Argentina: El giro hacia el alineamiento total

En el extremo sur, la Argentina de Javier Milei representa el contrapunto absoluto al resto de la región. Buenos Aires ha consolidado una política de alineamiento casi automático con los intereses de Estados Unidos y sus aliados occidentales. Esta postura ha fracturado la unidad de bloques regionales como el Mercosur, posicionando a Argentina como el "enclave estratégico" de Washington en el Cono Sur. Sin embargo, esta cercanía radical genera fricciones con sus vecinos, quienes ven con recelo la introducción de una agenda que rompe con la tradición de neutralidad latinoamericana.

Colombia: El cambio de paradigma en seguridad

La relación entre Washington y Bogotá, históricamente la más sólida en materia militar, atraviesa un enfriamiento estratégico. El gobierno de Gustavo Petro ha buscado alejarse de la tradicional "Guerra contra las Drogas" dictada desde el Capitolio, priorizando una agenda ambiental y de paz interna que no siempre coincide con la visión de seguridad nacional estadounidense. La tensión radica en el cambio de enfoque: mientras Colombia busca liderar un bloque de naciones que protejan la Amazonía y revisen las políticas extractivas, Estados Unidos presiona por mantener el control sobre las rutas de seguridad hemisférica.

Chile: La diplomacia del Litio y el equilibrio con China

Chile se ha convertido en el campo de batalla económico por los recursos del futuro. Bajo la administración de Gabriel Boric, Santiago ha intentado mantener un equilibrio pragmático. Por un lado, la presión de Estados Unidos por asegurar el suministro de litio y minerales críticos para la transición energética; por otro, la realidad de que China sigue siendo su principal comprador de cobre. Esta "diplomacia del equilibrio" es vista por Washington con cautela, pues Chile se niega a cerrar las puertas a la inversión tecnológica asiática, desafiando la hegemonía estadounidense en el sector de telecomunicaciones y energía.

El panorama de 2026 revela que Latinoamérica ya no es un bloque uniforme. La estrategia de "división y acercamiento" aplicada desde Washington ha encontrado un terreno fértil en las diferencias ideológicas de los líderes regionales. Mientras algunos países apuestan por la soberanía de recursos y la diversificación de socios (China y la UE), otros ven en la alineación con EE. UU. una vía de supervivencia económica.

El desafío para la región en este año que comienza será evitar quedar atrapada en la confrontación global de potencias, mientras intenta resolver una agenda interna de desigualdad y estancamiento que sigue siendo la mayor amenaza para la estabilidad del continente.

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