El Cereso de Tulancingo enfrenta una saturación crítica, al albergar 645 internos, a pesar de tener capacidad solo para 373, lo que representa un hacinamiento del 72.9%.
De acuerdo con datos federales, es el penal más saturado de Hidalgo, por encima de Pachuca y Tula, que reportan sobreocupaciones del 34.5% y 32.5% respectivamente.
Esta situación mantiene al municipio en el debate público debido a la gravedad del sobrecupo.